sábado, 7 de abril de 2007

Fénix

Torre Atenas B, departamentos a estrenar.
-Es en la avenida, al 1200, del lado de los abetos, numeración par.

Se erige otra nueva construcción en una ciudad creciente, aparecen de a poco sus futuros habitantes, algunos de ellos viniendo de algún lugar lejano. Es el caso de Néstor, 25 años, sobreviviente, esperando construir una nueva vida sobre suelo firme, cimientos seguros. Mira arriba, se detiene.
-Piso doce, bastante alto no?

Al rato mira abajo y gente como hormiga. Se recuerda así de pequeño, parado sobre la vereda hace instantes.

Así, pasan las horas, incorporándose, sólo en su monoambiente.
-Piola el pendejo de planta baja, siempre me convida fuego cuando me lo olvido acá arriba.- Néstor se refiere a Julio, 21 años y a la deriva.

Así pasan los días.
Ese mismo viernes, charlando en la vereda, Julio sonríe:
-Acá en el segundo hay una flaca que está mortal, la viste? La rubita, petisa. Le vengo haciendo el filo desde que la vi, a la guacha. Ya va a conocer mis sábanas, vas a ver…
-Okey, estoy avisado.
-Tiene una amiga, vive con ella. Esa dupla se las trae te digo.
-Ah, si? Justo dos para dos.

Dicho y hecho: en una de esas noches se encuentran los cuatro, y de entre toda la gente se apartan y comparten unos tragos. Néstor, Julio, la rubita, y la amiga: María, 23 años, aspirante a modelo. Buena actriz.
A la tarde siguiente Julio retoma:
-Que tal la amiga?
-Mejor que la rubia.
-Anda a cagar! Te apuesto que se hace la interesante un rato y se las toma…
-Justamente.

La situación se repite con el tiempo, se juntan los cuatro, varias veces. Y la rubia conoce las sábanas al fin, y la ducha, y las estrellas. Y la náusea.
-En cambio vos, pezcadazo! Seguís tragándote el histeriqueo de esa flaca?- se ríe Julio, relajado.

Esa noche van al bolichito de siempre, los cuatro. Tarde, entre las luces del flash aparece Julio goteando su cerveza:
-Hoy la rubia no quiere que vallamos a su casa, se resiste a toda costa. Parece que va a haber alguien ocupado ahí más tarde: se te va a dar, pescadin! hoy te dice que sí!

Néstor asiente y ríe, y se dirige a buscar a María entre todas las cabezas saltando al ritmo de la fiesta. Entre el humo se distingue de repente, ella. Sonríen, piden algún trago y bailan.

Néstor y María. Casados hace tres años. Entre ellos. Néstor y Maria, jugando.









-AG-

2 comentarios:

Onalem! dijo...

Jajaja, que final eh.
Termino enganchandose el flco Néstor ^^. ¿Y qué pasó con Julio? ^^.

-AdRiáN- dijo...

La idea es sugerir, no decirlo todo por completo. Eso, entre otras cosas buenas, causa que los cuentos tengan multiples interpretaciones.

Pero originalmente Néstor y María estaban casados desde antes, hacia tres años, cuando iban al boliche con los otros, jugaban a que recién se conocian, y asi renovaban la relacion. :D